El sol emite una gran cantidad de radiaciones. Algunas son necesarias para nuestra vida y otras, en cambio, son contraproducentes.

Los ojos, además de la piel, son los órganos que más sufren los daños causados por la radiación solar.

Los rayos UV son invisibles y dañinos

Son invisiblespenetrantes y ponen en peligro nuestros ojos y nuestra piel. Son los rayos UV (UltraVioleta).

La mayoría de la gente sabe que hay una relación entre la exposición a los rayos UV y ciertos problemas en la piel: desde el enrojecimiento y quemaduras solares a corto plazo, hasta envejecimiento prematuro y alteraciones cancerígenas a largo plazo. Pero ¿qué efecto tienen esos rayos solares sobre nuestros ojos?

En este artículo hablaremos sobre los efectos que tiene la radiación solar sobre los ojos: los inmediatos y los que son a largo plazo. Aprenderemos porqué es importante protegernos y qué ventajas tiene.

Otras radiaciones de las que debemos protegernos

Hasta hace relativamente poco, prácticamente asimilábamos la protección solar con la protección UV.

Desgraciadamente hemos visto que, aunque se trate de la amenaza más evidente, los rayos UV no son los únicos que dañan nuestros ojos: por ejemplo, la luz azul (muy próxima a los UV) y la radiación InfraRoja también provocan daños oculares.

Cada vez adquieren más importancia estas radiaciones debido a que, la esperanza de vida sigue aumentando (y con ella las alteraciones oculares asociadas a la exposición a ciertas radiaciones) y al cambio en nuestros hábitos.

También es importante considerar qué alimentos nos ayudan a  proteger nuestros ojos de la radiación solar.

Por el momento, nos centraremos en la protección de los rayos UV, responsables de gran parte de los problemas que vemos día a día.

 

10 cosas que debes saber a cerca de la protección solar de tus ojos

 

  • Nuestros ojos son capaces de ver una pequeña parte de la radiación del sol, es lo que llamamos «luz». El resto de esta radiación es invisible para nosotros: no la podemos ver, pero sí podemos notar sus efectos.
  • La radiación UV que llega a la tierra está formada por UV-A y UV-B. Los rayos UV-A son menos energéticos que los UV-B, pero tienen mayor capacidad para penetrar en los nuestros tejidos (piel y ojos).
  • Muchas superficies reflejan los rayos del sol y contribuyen a aumentar la radiación UV. Por ejemplo: el suelo y el agua hacen aumentar la radiación un 10%. La arena de la playa, un 15%. La espuma del mar, un 25%. La nieve, hasta un 80%.
  • El índice UV expresa la cantidad de radiación UV peligrosa para piel y ojos que llega a la superficie de la tierra en el momento en el que el sol está más alto. Un número mayor significa un riesgo mayor.
    • Se trata de una escala lineal, por lo que, por ejemplo, un índice 6 significa el doble de radiación de un índice 3.
    • Es importante recalcar que no hay un índice UV «seguro», a pesar de que el índice 1-3 tenga un color verde, que generalmente asociamos a una ausencia de riesgo.
  • En general, las nubes filtran muy poca cantidad de radiación UV, así que los días nublados son casi tan peligrosos como los soleados.
  • El efecto de la radiación UV es acumulativo; esto es, se va acumulando inevitablemente a lo largo de toda nuestra vida.
  • Esos daños no se pueden reparar y los efectos afloran típicamente en la edad adulta.
  • Una gran parte de esa exposición ocurre cuando somos más vulnerables y susceptibles al daño: en la infancia. Por lo tanto, debemos proteger de una manera especial los ojos de los niños: además de las gafas adecuadas, pueden ser necesarios sombrillas, gorros y cualquier elemento que bloquee la radiación.
  • A corto plazo (minutos-horas) la exposición a estos rayos puede producir un abanico de daños que van desde la molestia hasta el dolor: enrojecimiento, inflamación, irritación, intolerancia a la luz, y, en casos más severos fotoqueratitis (que resulta en pérdida temporal de la visión y dolor).
  • A largo plazo, esta radiación puede conducir a la formación de pterigium, cataratas y DMAE, así como distintos tipos de cáncer en los párpados.

Proteger tus ojos del sol es fácil

Todos estos efectos adversos se pueden prevenir. En lo que a nosotros nos atañe, la protección solar ocular es relativamente simple y muy efectiva:

  • Unas  gafas de sol homologadas deben filtrar un mínimo del 99% de los rayos UV-A y UV-B.
  • Deben haber superado pruebas de calidad y seguridad (ANSI, ISO) y obtener sellos de calidad (CE): certificaciones de calidad que aseguran que las gafas han superado una serie de controles con éxito.
  • Es importante que sean suficientemente amplias y/o envolventes, de manera que protejan desde casi todos los ángulos.
  • No es necesario que sean muy oscuras. Una lente oscura no protege necesariamente más. Más información a cerca de las categorías de filtro.
  • Las lentes polarizadas y las fotocromáticas ofrecen, además, otras características muy interesantes.
  • Los filtros UV pueden también incorporarse a las lentes graduadas incoloras, así que tus gafas graduadas transparentes pueden protegerte de esta radiación: consulta a tu óptico.

Algunas lentes de contacto tienen un filtros UV, pero, a diferencia de las gafas, no protegen la zona de los párpados de manera que se recomienda usarlas junto con gafas de sol en exteriores. De todas maneras, ofrecen una seguridad extra sin costo adicional.

Sorprende, por todo ello, que a pesar de que la gente está cada vez más informada y es más exigente, a menudo ignoremos la protección de nuestros ojos. A nuestro alrededor, son muchos los que adquieren sus gafas de sol en mercadillos, bazares, droguerías y demás establecimientos que los ofrecen sin ningún control sobre su calidad, su origen o su capacidad de protección.

El desconocimiento de la población a cerca de lo que puede y debe exigir en cuanto a protección solar ocular provoca no pocos daños en los ojos y la visión.

Los ópticos-optometristas y las autoridades sanitarias tenemos una gran responsabilidad de informar y formar a los usuarios. Proteger nuestros ojos del sol es fácil, cómodo y efectivo.

Esta entrada también está disponible en: Euskara

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Blog Protección solar ocular: lo que debes saber